La conservación de los hijos a mediados del siglo XVIII tiene una crítica muy amplia, principalmente en las costumbres educativas, la crianza, enfermedades y las nodrizas. Estas son palabras claves para desarrollar la idea principal del documento; hay que tener claro que en este tiempo había una tasa de mortalidad demasiado alta donde el 90% de los niños morían antes de ser útiles y los que lograban sobrevivir eran abandonados por sus padres y quedaban al cuidado de las Nodrizas (nanas), hábito muy dominante en las mujeres ocupadas a causa de su trabajo (esposas de comerciantes y artesanos) las nodrizas son caracterizadas por ser pobres, campesinas, sin educación e incompetentes intelectualmente. Debido a sus creencias las madres no amamantan a sus hijos por que esto las debilita y les podía dañar su figura estética, el instinto materno no existe los niños morían y las madres no se preocupaban por la situación por que era normal.
La conservación de los hijos radica, sin duda, en la conexión que establecen entre el registro medico y el social, la medicina era domestica, era una tradición manejada por las “viejas” que compartían su saber y lo ponían en practica. Por este motivo la medicina se desinteresó de los niños y de las mujeres, ya que estas manejaban su propia medicina.
La educación que se le brindaba a los niños era muy mala y esto era muy influenciado por la domesticidad, por eso conservar a los hijos significa promover nuevas condiciones de educación y comportamientos, también se manejaba la educación artificial, que es utilizada por los ricos que es realizar una estructura de ejemplo y ser instruidos para que sean un mejor aporte para la sociedad.
Las madres solteras comenzaban a necesitar ayuda para poder alentar a sus hijos, estas ayudas nacen, a principio del siglo XX, en el punto de confluencia de una práctica asistencial que amplía progresivamente el círculo de sus administradores y de una práctica patronal paternalista. Procedentes de la extensión del control médico sobre la crianza de los hijos de las familias populares, aparecen en 1865, las primeras sociedades protectoras de la infancia.
La conservación de los hijos radica, sin duda, en la conexión que establecen entre el registro medico y el social, la medicina era domestica, era una tradición manejada por las “viejas” que compartían su saber y lo ponían en practica. Por este motivo la medicina se desinteresó de los niños y de las mujeres, ya que estas manejaban su propia medicina.
La educación que se le brindaba a los niños era muy mala y esto era muy influenciado por la domesticidad, por eso conservar a los hijos significa promover nuevas condiciones de educación y comportamientos, también se manejaba la educación artificial, que es utilizada por los ricos que es realizar una estructura de ejemplo y ser instruidos para que sean un mejor aporte para la sociedad.
Las madres solteras comenzaban a necesitar ayuda para poder alentar a sus hijos, estas ayudas nacen, a principio del siglo XX, en el punto de confluencia de una práctica asistencial que amplía progresivamente el círculo de sus administradores y de una práctica patronal paternalista. Procedentes de la extensión del control médico sobre la crianza de los hijos de las familias populares, aparecen en 1865, las primeras sociedades protectoras de la infancia.

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